La programación se ha convertido en una habilidad esencial en el mundo moderno, y cada vez más jóvenes se ven atraídos por su potencial. Sin embargo, persuadir a un grupo de adolescentes, especialmente a chicas, para que dediquen su tiempo libre a aprender a programar puede ser un desafío. Pero el 20 de enero, once jóvenes valientes decidieron dar ese paso y participar en un taller de codificación organizado por Xero y Girlcode.
Estas chicas, provenientes de diversas culturas y con diferentes niveles de experiencia en tecnología, desde aquellas que nunca habían programado hasta otras que estudiaban ingeniería, se unieron en un ambiente inclusivo. Este taller no solo se trató de codificación, sino también de empoderamiento y colaboración. A través de actividades de integración, comenzaron a construir un sentido de comunidad que sería fundamental para su experiencia de aprendizaje.
Explorando el mundo de la tecnología
El primer día del taller estuvo dedicado a conectar a las participantes. A través de dinámicas de grupo, facilitaron la construcción de lazos de confianza, esenciales para el trabajo en equipo. Así, la interacción inicial sirvió como base para el resto del programa.
Las chicas visitaron las oficinas de Xero, donde tuvieron la oportunidad de conocer a varias desarrolladoras que compartieron sus historias. Estas pioneras en el sector tecnológico, como Ada Lovelace y Grace Hopper, fueron invitadas a la conversación, junto con figuras locales como Brittany Teei y Ezel Kokcu. El objetivo era inspirar a las participantes mostrando ejemplos de mujeres que han hecho contribuciones significativas en el campo de la tecnología.
Conociendo la realidad del sector tecnológico
Después de un almuerzo lleno de intercambios, el equipo de Girlcode comenzó la parte más técnica del taller. Gracias a la colaboración con OMG Tech, se proporcionaron computadoras portátiles a aquellas estudiantes que no contaban con un dispositivo propio.
Los bloques de aprendizaje incluyeron:
- Creación de páginas web: Usando HTML y CSS, las participantes aprendieron los fundamentos del diseño web.
- Interactividad en la web: Con JavaScript, las estudiantes hicieron que sus páginas web fueran interactivas, permitiendo que elementos se movieran o aparecieran al hacer clic.
- Desarrollo de servidores: A través de node.js, comprendieron cómo funciona el código del lado del servidor y practicaron el uso de GitHub, una herramienta esencial para la colaboración en proyectos de programación.
Además, trabajaron bajo un marco ágil, participando en scrums y sprints, lo que les ofreció una vista realista de cómo funciona el trabajo en el sector tecnológico. Esta experiencia es crucial, ya que muchas veces los estereotipos negativos sobre el ámbito tech pueden desanimar a las nuevas generaciones.
Un aspecto innovador del taller fue la práctica de los «donut dates». Cada estudiante se emparejó con un empleado de Xero durante 30 minutos, donde pudieron hacer preguntas y conocer más sobre las oportunidades de carrera en tecnología, así como recibir consejos y motivación.
Resultados del aprendizaje audaz
Tras dos días de aprendizaje teórico y práctico, las participantes lograron desarrollar un proyecto asombroso: una plataforma interactiva para hacer preguntas y recibir retroalimentación, accesible en http://xero2020.herokuapp.com/. Esto es un testimonio de lo que se puede lograr en un corto período, demostrando la capacidad de aprendizaje y la creatividad del grupo.
El viernes, las chicas presentaron sus logros ante un pequeño grupo de empleados de Xero. Compartieron sus expectativas iniciales sobre el taller y cómo estas se desafiaron y transformaron durante la semana. Hicieron una demostración en vivo de su proyecto y hablaron sobre la diferencia entre la atmósfera de aprendizaje en este entorno y la de sus aulas escolares.
Reflexiones y aprendizajes clave
Las participantes se llevaron importantes lecciones de su experiencia:
- Intensidad del aprendizaje: Condensar un programa de ocho semanas en una semana fue desafiante, pero el apoyo mutuo les permitió mantenerse al día.
- Salir de la zona de confort: Aprendieron a enfrentar sus miedos y explorar lo desconocido.
- Valorar la diversidad: El taller amplió su comprensión sobre la inclusión y el valor de diferentes perspectivas.
- Explorar oportunidades futuras: Comprendieron las diversas posibilidades que el campo tecnológico les puede ofrecer.
Fue conmovedor ver cómo, en solo una semana, un grupo de desconocidas se unió, creando un producto tangible y estableciendo amistades duraderas. Estas chicas ahora son embajadoras del aprendizaje en programación y representan un modelo a seguir al ser valientes y aceptar nuevos desafíos.
Un agradecimiento especial a Rabiah, Laish, Kayla, Aimee, Yza, Emily, Olympia, Jamie, Annaliese Marie (AM), Chantelle, Penelope y Samantha por haber dicho “¡SÍ!” a esta experiencia transformadora.
