La pandemia de COVID-19 alteró drásticamente la vida cotidiana y el funcionamiento de los negocios en todo el mundo, y Nueva Zelanda no fue la excepción. Las pequeñas empresas se vieron obligadas a adaptarse rápidamente a un entorno en constante cambio, buscando nuevas formas de mantenerse relevantes y solventes. A continuación, exploraremos cómo tres empresas neozelandesas creativas transformaron sus modelos de negocio para enfrentar la tormenta que supuso la pandemia.
Transformación digital: Paintvine y la experiencia del arte desde casa
Antes de la llegada del COVID-19, Paintvine era una compañía dedicada a organizar eventos presenciales de “pintura y vino”, llevándose a cabo en bares y restaurantes de Nueva Zelanda. Sin embargo, la crisis sanitaria obligó a esta empresa a reinventarse y trasladar su oferta al mundo digital.
Ahora, Paintvine Online ofrece una experiencia similar a Netflix, donde los usuarios pueden seleccionar distintas pinturas para recrear desde la comodidad de su hogar. Reciben un kit con todos los materiales necesarios y siguen las instrucciones a través de videos guiados por artistas profesionales.
Este cambio no solo ha permitido a Paintvine sobrevivir, sino que también ha abierto un nuevo mercado: alrededor del 60% de las compras realizadas son de clientes que nunca habían usado sus servicios antes. Esto demuestra cómo la adaptación puede llevar a la expansión de la base de clientes.
Alex Hamilton, cofundador y CEO de Paintvine, menciona que uno de los mayores desafíos ha sido gestionar el flujo de caja, dado que los ingresos del servicio online no alcanzan los niveles previos a la pandemia. En sus palabras: “Hemos tenido que aprender a reducir costos y maximizar esta nueva oferta para generar ingresos”.
Su consejo para otros empresarios es no ser demasiado duros con uno mismo, ya que la situación fue inesperada y rápida. Reconocer el progreso realizado a lo largo del tiempo es vital para mantener la motivación.
El dulce refugio de The Caker durante la crisis
The Caker, liderada por la chef Jordan Rondel, tuvo que enfrentar de manera similar la interrupción de sus operaciones. Comenzando en 2010, Jordan transformó su pasión por la repostería en un negocio, pero la pandemia afectó sus ventas tanto en Auckland como en Los Ángeles.
Con la cancelación de eventos y el inicio del confinamiento, la venta de sus pasteles se detuvo. Sin embargo, la compañía también ofrecía kits de repostería de alta calidad que permitieron mantener un flujo de ingresos en medio de la crisis. Estos kits se convirtieron en un salvavidas, aunque su popularidad hizo que se agotaran rápidamente.
Cuando Nueva Zelanda pasó a la alerta de nivel 3, Jordan ideó “pasteles burbuja”, diseñados para alimentar a grupos pequeños, convirtiéndose en un éxito rotundo. “El pastel trae alegría y, en estos tiempos difíciles, disfrutar de las pequeñas cosas es crucial,” señala Jordan, agradecida por la respuesta positiva de los clientes.
Forty Thieves: Adaptación y crecimiento en tiempos inciertos
Brent y Shyr, fundadores de Forty Thieves, una empresa de mantequillas de nueces, también se vieron obligados a adaptarse. Utilizando ingredientes naturales y nutritivos, sus productos están disponibles en más de 250 tiendas en Nueva Zelanda. Sin embargo, la pandemia presentó múltiples desafíos.
El primer obstáculo fue la reticencia de algunos empleados a regresar al trabajo por razones de seguridad, lo que obligó a Brent y Shyr a involucrarse directamente en la producción. Este reto se intensificó durante el periodo de “compra de pánico”, donde la demanda aumentó drásticamente, seguida por una caída cuando los consumidores comenzaron a abastecerse.
El cambio en el comportamiento de compra hacia el canal online fue notable. Muchos consumidores, inicialmente reacios a comprar por internet, comenzaron a hacerlo debido a la escasez en los supermercados. Brent señala: “Observamos un aumento en las ventas online, lo que nos ha motivado a explorar más este canal y a invertir en él.”
Para facilitar el acceso a sus productos, Forty Thieves implementó envío gratuito en todas las órdenes en línea, lo que resultó en un gran apoyo por parte de los clientes. La lección aprendida por Brent y Shyr es clara: adaptarse y ser flexible son claves para la supervivencia empresarial.
Lecciones aprendidas en el camino hacia la recuperación
A través de estas historias, se pueden extraer valiosas lecciones sobre la resiliencia y la innovación en tiempos de crisis. Las empresas que se adaptaron rápidamente a las circunstancias cambiantes no solo sobrevivieron, sino que también encontraron nuevas oportunidades. Algunas de las lecciones clave incluyen:
- Flexibilidad: Estar dispuesto a modificar los modelos de negocio y adaptarse a las nuevas demandas del mercado.
- Innovación: Buscar formas creativas de ofrecer productos y servicios que atraigan a los consumidores.
- Escuchar al cliente: Prestar atención a las necesidades y deseos de los consumidores para ajustar la oferta en consecuencia.
- Colaboración: Trabajar en equipo y apoyarse mutuamente dentro de la comunidad empresarial para enfrentar desafíos comunes.
- Enfoque en lo digital: Potenciar la presencia en línea para alcanzar a un público más amplio y facilitar las ventas.
El papel de la comunidad y la solidaridad en tiempos difíciles
Más allá de las adaptaciones empresariales, la pandemia también evidenció la importancia de la comunidad. Las pequeñas empresas, como Paintvine, The Caker y Forty Thieves, encontraron apoyo en sus clientes y en otras empresas locales. Esta solidaridad fue fundamental para mantener la moral y la salud financiera durante momentos críticos.
Las empresas que cultivaron relaciones con sus clientes y comunidades no solo sobrevivieron, sino que también prosperaron. La interacción en redes sociales, el agradecimiento a los clientes y el compromiso con la comunidad demostraron ser tácticas efectivas para fortalecer la lealtad del cliente.
El futuro post-pandemia: nuevas oportunidades para las empresas
A medida que el mundo comienza a recuperarse de la pandemia, las lecciones aprendidas serán cruciales para el futuro. Las empresas están ahora más preparadas para enfrentar situaciones adversas y han adoptado un enfoque más proactivo en la innovación y la digitalización.
Las oportunidades que surgen de la crisis son vastas. Las empresas que continúan explorando nuevas formas de conectar con los consumidores y que invierten en tecnología estarán mejor posicionadas para crecer en un entorno cambiante. La resiliencia demostrada durante la pandemia puede servir como base para un futuro más fuerte y adaptable.
